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martes, 7 de octubre de 2014

Sharktopus (Declan O'Brien, 2010)




De todos los subgéneros que han nacido gracias a las monster movies de bajo presupuesto hay uno que me parece absolutamente delirante: el de los monstruos mutados genéticamente. En los últimos tiempos son muchas las películas de la inefable cadena norteamericana SyFy de este tipo y, sobre todo, se han popularizado mucho aquellas en las que la bestia  protagonista es el fruto de la combinación de los genes de dos animales. Esto es lo que nos vamos a encontrar en  Sharktopus.


Una empresa que trabaja para la marina de los Estados Unidos está desarrollando el arma definitiva: un animal genéticamente modificado mitad tiburón, mitad pulpo, pero los problemas empezarán en el momento en que los científicos pierdan el control sobre el animal.


Con un argumento tan delirante queda claro que esta no es una película que haya que tomarse muy en serio. Estamos ante una TV movie cuyo principal atractivo es un bicho tan bizarro que tiene cabeza de tiburón y tentáculos de pulpo,  pero si a ello le unimos que el productor de Sharktopus es Roger Corman ya os podéis imaginar por dónde van los tiros: interpretaciones para olvidar, efectos especiales de saldo y tramas surrealistas.


Pero, a pesar de todo esto, no se puede decir que la película esté mal hecha. Es más, si por algo se distinguen las películas dirigidas o producidas por Roger Corman es que tienen una factura mucho más decente de lo que suele ser habitual en este tipo de producciones y eso se nota, por ejemplo, en el monstruo. Para empezar, se le ve mucho y esto no suele ser muy usual ya que en las monster movies cutres se tiende a mantener oculta a la bestia porque cuanto menos se vea de ella menos cuenta se dará la gente de lo mal diseñada que está pero, en Sharktopus, el monstruo aparece mucho y, además, sus apariciones son de lo mejor de la película ya que, la verdad, está bastante bien hecho. No quiero pasar por alto que estas escenas son las más divertidas, primero porque ver a la bestia en acción no tiene desperdicio y segundo porque, sobre todo en la primera mitad de la película, se dan las típicas escenas en las que el bicho se come a alguien pero el resto de la gente sigue actuando como si la cosa no fuera con ellos (para muestra, la escena de la joven, el anciano y la moneda).


De lo demás, no merece la pena comentar gran cosa. El reparto lo encabeza Eric Roberts, un rostro muy habitual en las producciones de bajo presupuesto que, aunque no os lo creáis,  está de lo más solicitado. Para que os hagáis una idea, ahora mismo tiene pendientes de estreno más de 10 películas y más de 30 en post-producción así que ríete tú de la filmografía de Nicholas Cage, que el día que este hombre se jubile seguro que marcará una cifra record. Hay que reconocer que Eric Roberts es el único que pone algo de su parte, el resto, como siempre, se dejan llevar bastante por el tipo de película en la que están trabajando y nos ofrecen unas interpretaciones de lo más flojas pero, como digo, es lo habitual en estas cintas así que ni te das cuenta de ello.


En líneas generales, es una más de las típicas producciones de saldo que suelen emitir en la SyFy. Los que os atreváis con ella ya sabéis de que va el tema así que dudo mucho que os defraude porque da lo que se espera de ella.

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