Ayer entregamos los Blogos de Oro a lo mejor del cine del
2015. Fue un día de locos, lleno de nervios, carreras y expectación, pero
también fue un día muy especial para los que formamos parte de la junta
organizadora de estos premios. No sé cómo se sentirán los organizadores de
algunos de los premios de cine más importantes, pero yo hoy tengo una mezcla de
melancolía (casi tristeza) y de alegría y satisfacción. Melancolía porque ayer
pusimos fin a, prácticamente, un año de trabajo (empezamos en abril a organizar
la gala de ayer, casi nada) y alegría y satisfacción porque ayer recogimos los
frutos de ese trabajo y porque, en general, todo salió bien y la gente disfrutó
mucho de los premios.
La gala empezó a las cinco de la tarde, hora simbólica donde
las haya. En esta ocasión, ejerció de maestro de ceremonias Santiago Segura,
quien dio el pistoletazo de salida con puntualidad y regalándonos una de las
primeras imágenes graciosas de la jornada. Estaba claro que lo que nos esperaba
iba a ser algo grande.


