Ayer estaba nerviosa. Me pasa a veces, cuando tengo muchas ganas de ver una película. Y tenía muchas ganas de X-Men: Días del Futuro Pasado. Sólo tenéis que leer mi reseña de X-Men: Primera Generación para imaginar las ganas que tenía de ver su secuela. El listón estaba muy alto porque la película de Vaughn ocupa un puesto muy destacado en mi ranking particular de películas de superhéroes pero tenía miedo de que su secuela no estuviera a la altura. Ahora mismo me siento aliviada. Y contenta.
En un futuro post-apocalíptico en el que los mutantes son perseguidos y aniquilados, los supervivientes, entre los que se encuentran el Profesor X (Patrick Stewart) o Magneto (Ian McKellen) creen que la única salida es enviar a Lobezno (Hugh Jackman) al pasado para impedir que sucedan los hechos que desencadenarán ese terrible futuro. Para ello, Logan deberá trabajar con las versiones jòvenes de Charles Xavier (James McAvoy) y Magneto (Michael Fassbender) cuya relación no pasa por su mejor momento.

