Los años 30 fueron, objetivamente, los años dorados de la Universal pero ello no significó que durante los 40 no siguieron dando guerra (como ya hemos visto en reseñas anteriores). Precisamente fue durante esa década en la que popularizaron una nueva fórmula, la del cóctel de monstruos. El cóctel de monstruos no es más que la reunión de algunos de los monstruos clásicos de la Universal en la misma película. La primera película de estas características fue Frankenstein y El Hombre Lobo (1943) a la que siguieron La Zíngara y los Monstruos (1944) y la que hoy nos ocupa: La Mansión de Drácula (1945).
Drácula (John Carradine) y Larry Talbot (Lon Chaney Jr.) recurren al Dr. Edelmann (Onslow Stevens) en busca de una cura para sus instintos asesinos. Mientras tanto, el propio profesor hará un extraordinario descubrimiento ya que, en una cueva cercana, se encuentra el cuerpo de la criatura de Frankenstein.
