Seguro que si os propongo elaborar un listado de los títulos de
ciencia-ficción más importantes de los últimos cincuenta años muchos
nombraríais Alien o Blade Runner. Ambas películas fueron
dirigidas por Ridley Scott, ese
director tan conocido como irregular que es capaz de alternar dos títulos de la
talla de los dos citados con otros tan lamentables como La Teniente O’Neil o El
Consejero (sí, estoy poniendo por los suelos una película de mi Fassy). Si le echamos un vistazo a la
filmografía de Scott de los últimos años, veremos que, desde Gladiator o American Gangster, la mayoría de sus películas han recibido más
palos que aplausos pero, aun así, siempre que presenta proyecto, hace el
suficiente ruido como para que el público pase por caja. Esta semana Ridley
Scott nos trae Exodus: Dioses y Reyes.
Moises (Christian
Bale) es un general egipcio emparentado con la familia real, que desconoce
que, en realidad, es hijo de esclavos hebreos. Cuando, finalmente, descubre la
verdad sobre sus orígenes, el curso de los acontecimientos cambiará de tal
manera que acabará encabezando la rebelión de los hebreos contra los egipcios.

