Algunos dirán que
es absurdo (incluso indignante o incomprensible) celebrar una fiesta importada
de Yankeelandia pero, en mi caso, me siento más identificada con esta
celebración que con muchas otras de las de toda la vida que ni entiendo ni
comparto y, sin embargo, respeto. Así que,
sintiéndolo mucho por todos esos puristas que aborrecen Halloween por no ser de
aquí, yo lo celebro (y disfruto) desde hace años y pienso mantenerla en mi
calendario de fiestas de guardar durante mucho tiempo.
Además de la decoración,
las chuches y salir disfrazado, los fánaticos de Halloween solemos elegir
cuidadosamente la selección de películas y música que vemos y escuchamos en estos
días. Cada año hay elementos nuevos en
la selección pero hay varias que, año tras año, vienen con la calabaza bajo el
brazo. Aviso, ni son las
más terroríficas ni son las más típicas de la época, simplemente son mis
clásicos de Halloween igual que La Jungla de Cristal (John McTiernan, 1988) es uno de mis clásicos
navideños (y lo digo totalmente en serio ¿eh?).