Seguramente haya pocas personas
en el mundo que no hayan visto nunca una película perteneciente al universo
cinematográfico de Marvel. Personalmente no he visto todas por una sencilla
razón: me aburren. No me voy a meter a valorar si son buenas o malas pero la
cuestión es que, lo poco que he visto de este ciclo, no me atrae casi nada. Por
eso, cuando anunciaron que iban a iniciar una nueva franquicia enmarcada dentro
de este universo, no me entusiasmó en lo más mínimo pero fue empezar a conocer
más del nuevo proyecto y darme cuenta de que a lo mejor, esta vez, podría
ver algo que me gustara. Y la verdad es que Guardianes de la Galaxia me ha
gustado.
Peter Quill (Chris Pratt) es un
saqueador espacial al que, una serie de circunstancias de su ajetreada vida, le
llevan a asociarse con un grupo de personajes de lo más variopinto: Rocket (Bradley
Cooper), un mapache genéticamente modificado, Groot (Vin Diesel), un humanoide
con forma de árbol, la peligrosa Gamora (Zoe Saldana) y el vengativo Drax, el
destructor (Dave Bautista). Juntos intentarán, desesperadamente, salvar el
destino de la galaxia.
