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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Piraña 2 (John Gulager, 2012)



Piraña 2 es la secuela de Piraña 3D (Alexandre Aja, 2010) la cual, a su vez, es un remake de la película homónima de 1978 que es considera como el primer gran título de Joe Dante (Aullidos, Gremlins).  Piraña 2 toma de su antecesora el gusto por la sangre y la obsesión por los desnudos innecesarios y le añade unas grandes dosis de sentido del humor que consiguen hacer de esta secuela una de las monster movies más divertidas de todos los tiempos.


Un año después de los sucesos del Lago Victoria las autoridades creen que han eliminado por completo cualquier rastro de las pirañas pero la realidad es que aún siguen ahí y, si nadie lo evita, volverán a dejar un rastro de sangre y muerte a su paso.


Piraña 2 va un poco más lejos de lo que fue la película de Alexandre Aja y, directamente, pasa a ser una parodia de sí misma. En esencia, vamos a ver lo mismo que vimos en  Piraña 3D por lo que abundarán los pechos siliconados, las escenas sangrientas y los personajes absolutamente idiotas pero todo se va a tratar de una manera tan absurdamente grotesca que la película u os parecerá absolutamente rídicula o un festival del humor constante.


Si hay algo que hace que esta película sea uno de los mayores guilty pleasure que he visto en los últimos años son sus cameos. Los dos primeros en aparecer en escena son Clu Gulager (El Regreso de los Muertos Vivientos), quien, como es hijo del director y tiene enchufe, aparece en todas las películas de John Gulager, y Gary Busey (Le Llaman Bodhi), que protagonizan el típico prólogo tan habitual en este género. El siguiente que aparece en escena es  Christopher Lloyd, del que hace poco hablamos en este mismo blog con referencia a su participación en la inefable Lago Sangriento. Lloyd, repite en el papel de Dr. Goodman y aunque sólo aparece en dos escenas, ambas son para enmarcar. También repite Ving Rhames (Pulp Fiction), y lo hace para regalarnos un momentazo a lo Planet Terror (Robert Rodríguez, 2007) que no os dejará indiferentes. Pero ninguno de estos cameos está a la altura del que es, sin duda, uno de los mejores cameos que he visto nunca: el de David Hasselhoff.


Supongo que a estas alturas de la película no hace falta explicar quién es David Hasselhoff pero por si hay algún despistado os invito a pasar por el especial Machotes de los 80 que hicimos en este blog el año pasado para que os hagáis una idea. Además, es imperativo conocer a The Hoff porque el cameo está muy relacionado con uno de sus papeles estelares, el de Mitch Buchannon en Los Vigilantes de la Playa. Y es que, en Piraña 2, David Hasselhoff hace de sí mismo y acude, como estrella invitada, a la inauguración del parque acuático en el que se va liar todo. Evidentemente, siendo un parque acuático, ya os podéis imaginar que va vestido con su uniforme de socorrista. No quiero entrar en detalles porque es mejor verlo sin saber nada pero su papel es lo más desternillante que he visto en mucho tiempo y, sin duda, ésta es la mejor interpretación de su vida. 



Piraña 2 es zafia, vulgar y absurda. Aprovecha cualquier momento para recrearse en la anatomía femenina y vuelve a usar cierta parte del cuerpo masculino para ofrecernos la escena más surrealista de la película. Hay sangre, vísceras y todo un repertorio de ataques sin sentido muy del gusto de este tipo de cine. Sus protagonistas son, literalmente, tontos, sus guiones, de besugos y no existe la más mínima intención de hacer algo que tenga un poco de dignidad pero es francamente divertida porque no tiene el más mínimo problema en reírse de sí misma. En mi ranking de bazofias particulares está al nivel de la saga Sharknado, con eso lo digo todo pero no me atrevo a recomendarla porque hay que tener una sensibilidad muy afín a este tipo de películas para encontrarle la gracia. Vosotros sabréis lo que hacéis si os animáis a verla.

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