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martes, 16 de septiembre de 2014

Estudio de Terror (James Hill, 1965)



Hace unos días saltó la noticia: un científico afirmaba haber descubierto la identidad de Jack el Destripador. Ni un médico, ni un miembro de la familia real, Jack el Destripador era un peluquero polaco. La realidad es que, a pesar de lo que digan estas  pruebas, va a ser muy difícil tener la plena certeza de que este hombre fue quien estaba detrás de los atroces crímenes que aterrorizaron al barrio londinense de Whitechapel a finales del siglo XIX. A mí siempre me ha parecido un personaje fascinante por todo lo que hay en torno a su identidad y, concretamente, la película que ocupa la entrada de hoy le pone nombres y apellidos. Por supuesto, cualquier parecido con la realidad es pura ficción porque, en este caso, el sanguinario asesino se enfrenta nada más y nada menos que al gran Sherlock Holmes. Os presento Estudio de Terror.


Sherlock Holmes (John Neville) y el Doctor Watson (Donald Houston) se involucran en la investigación de unos crímenes que tienen conmocionado a Londres entero: los de Jack el Destripador.


En líneas generales, Estudio de Terror es una película correcta, bien llevada y bastante entretenida. El principal atractivo de la cinta es ver el duelo de titanes que se desarrolla entre uno de los detectives más famosos de la literatura, del cine y la televisión y uno de los asesinos más célebres de todos los tiempos. Los roles más importantes están bien desarrollados, destacando Robert Morley como Mycroft Holmes y la presencia de una joven Judi Dench en uno de sus primeros papeles en el cine. Sobre John Neville, quien se encarga de dar vida a Sherlock Holmes, podemos decir que sin ser una de las mejores representaciones del detective, está más que correcto. Su Holmes es lo suficientemente arrogante y estirado pero a la vez inteligente y elegante como para que los fans de este personaje quedemos satisfechos con su interpretación. En cuanto a la identidad del asesino, permitidme que no comente nada ya que hasta el final no se desvela y si diese cualquier pista sobre ese personaje, gran parte de la gracia de la película desaparecería.


En ese sentido, en el referente al desarrollo de la trama, la película está bien expuesta. Estamos ante la típica cinta en la que cualquiera puede ser el asesino y hasta el último momento sospechas de todo el mundo. Me gustan mucho ese tipo de películas, del estilo de las novelas de Agatha Christie, en las que los indicios parecen no apuntar hacia un lugar concreto y Estudio de Terror es una de ellas. También tiene a su favor lo bien hilados que están entre sí los datos referentes al detective de Baker Street y los referentes al destripador de Whitechapel y, por ese lado, ayuda mucho la ambientación, con una escenografía muy lograda (esas callejuelas llenas de niebla) y un muy buen diseño de vestuario. Y, finalmente, hay que destacar las escenas de asesinatos, concretamente una en la que la cámara y el asesino se funden, de manera que el espectador adopta el punto de vista del criminal, sin duda, una de las escenas más logradas de la película.


Estudio de Terror no es una obra maestra ni la mejor película que podáis ver sobre Sherlock Holmes o Jack el Destripador pero es una película que va a gustaros por su desarrollo pausado pero seguro, su buena ambientación y un puñado de actores que dan lo mejor de sí mismos para componer una historia entretenida que os transportará a la Inglaterra victoriana.

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