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martes, 9 de septiembre de 2014

Jersey Boys (Clint Eastwood, 2014)



No soy muy fan ni de los biopic ni de los musicales pero siempre hay que hacer excepciones y si un director tan interesante como Clint Eastwood decide, cumplidos los 80, que es el momento de rodar un biopic musical, como mínimo, va a tener mi interés. La película en cuestión, Jersey Boys, no está teniendo una acogida tan buena como si la tuvieron en su tiempo Mistic River o Million Dollar Baby pero Eastwood se ha ganado con creces que los que hemos disfrutado de su cine en otras ocasiones le demos una oportunidad a esta cinta.



Adaptación cinematográfica del musical del mismo nombre en el que conoceremos la historia de unos jóvenes de Nueva Jersey que no iban por el buen camino pero que se unieron para crear el célebre grupo musical The Four Seasons


Hay que empezar diciendo que Jersey Boys no va a pasar a la historia como la mejor película de Clint Eastwood. Es innegable que, si buceamos en su filmografía, vamos a encontrar unas cuantas películas mejores pero no creo que sea el horror del que hablan muchos. Es cierto que, en líneas generales, es floja y resulta demasiado tibia cuando aborda temas que podrían haber animado bastante la trama (todo lo relacionado con la mafia, por ejemplo). También tiene el hándicap de que no aporta nada nuevo, ni al cine musical ni al biopic, ya que se ajusta, muy fielmente y con poca emoción, a los cánones habituales en estos géneros, pero la música es tan buena que merece la pena ver la película.


Ojo, merece la pena verla, siempre y cuando os guste el género y os guste este tipo de música. No es un musical exclusivamente cantado pero hay unas cuantas actuaciones musicales y como éste no sea vuestro género o no os guste la música de The Four Seasons, seguramente os aburriréis con la película. Hay que añadir que no es sólo que la música sea buena sino que las mejores escenas son las de las actuaciones musicales, destacando la que se desarrolla durante la asistencia del grupo a The Ed Sullivan Show, que introduce un gran flashback, que, por otra parte, es crucial para el desarrollo de la película. 

Algo positivo en Jersey Boys es el reparto. Si exceptuamos a Christopher Walken, el resto de actores son prácticamente desconocidos para el gran público y creo que es de agradecer que haya primado el talento a las caras bonitas o las estrategias comerciales. De hecho, algunos de los actores, como John Lloyd Young (Frankie Valli) o Renée Marino (Mary Delgado), han retomado en la gran pantalla el papel que habían representado en Broadway y demuestran que saben muy bien lo que hacen. El problema es que ninguno de los principales protagonistas es especialmente carismático, cantan muy bien, cumplen con su papel pero les falta el punto necesario para llenar la pantalla y, de este modo, se acentúa aún más la sensación de tibieza que planea a lo largo de la película.


Lo que sí es un acierto en mayúsculas es convertir a los protagonistas en los narradores de la historia, narración de la que hacen cómplice al espectador al mirar directamente a cámara. Este recurso, junto a la escena post-créditos, son, posiblemente, los mayores riesgos que toma Clint Eastwood en Jersey Boys pero no me cabe la menor duda de que la apuesta le sale bien.

Recapitulando, Jersey Boys no va a ser recordada como una de las grandes películas de Clint Eastwood ni será la que le haga ganar su tercer Oscar al mejor director porque le falta chispa y no tiene la potencia de anteriores trabajos del director pero, a pesar de su previsibilidad, merece la pena viajar al pasado de la mano de Frankie Valli y los Four Seasons.


PD: una curiosidad de Jersey Boys es el cameo que se marca Clint Eastwood al más puro estilo Alfred Hitchcock. En una escena en la que hay una televisión encendida podemos ver a Clint Eastwood en un capítulo de la serie Rawhide, serie de género western en la que trabajó desde 1959 hasta 1965 y que fue uno de sus primeros trabajos de importancia.

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