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jueves, 28 de agosto de 2014

Satanás (Edgar G. Ullmer, 1934)



Durante los años 30 hubo una pareja de actores del cine de terror que despuntaban por encima del resto, Boris Karloff y Bela Lugosi. Por separado, eran un importante reclamo en taquilla por lo que era cuestión de tiempo que la Universal les hiciera coincidir en la misma película. Finalmente, acabarían trabajando juntos en ocho ocasiones entre las que se cuentan El Cuervo, La Sombra de Frankenstein o la película que ocupa esta entrada, Satanás, que fue la primera película en la que compartieron pantalla.



Una pareja de recién casados se verá obligada a compartir parte de su viaje con el doctor Vitus Werdegast (Bela Lugosi). A causa de un accidente, la pareja acompañará al doctor a su destino, la residencia del ingeniero Hjalmar Poelzig (Boris Karloff), un hombre siniestro con el que el doctor parece compartir algo más que una simple amistad.


Satanás se inspira en el cuento El Gato Negro, escrito por Edgar Allan Poe en 1843. La verdad es que hay poco del cuento en la película así que aprovecho y os lo recomiendo porque seguramente sea uno de los más escalofriantes que escribió Poe. Como digo, relato y película no tienen mucho que ver pero si en algo coinciden es en el terror que provocan ambas historias. La verdad es que, y sin que sirva de precedente, el título que se le puso en España al traducir el original es mucho más acertado que el que tenía en origen porque el tema del satanismo tiene mucho más peso en el desarrollo del film que el gato negro al que alude el título.


La mala noticia es que esta película tiene una serie de fallos que hacen que el resultado final no sea precisamente redondo. El guión apunta maneras pero no está muy bien hilvanado. Además, los personajes no tienen casi profundidad de manera que entre el guión pobre y los personajes a medio esbozar, hay momentos en los que casi ni comprendemos que es lo que pasa en pantalla. Si a todo esto le unimos que el clímax final es demasiado apresurado, tenemos como resultado una película que quiere abarcar mucho pero que se limita a arañar la superficie. Y es una auténtica pena porque hay unos cuantos detalles que podrían haber conseguido que Satanás fuese una auténtica cima del cine de terror de todos los tiempos. 

Entre esos detalles a destacar que podemos ver en Satanás está la presencia de temas tan atrevidos y escabrosos, como la necrofilia o los rituales satánicos pero, sobre todo, la escena final del enfrentamiento entre Boris Karloff y Bela Lugosi. Cómo ya os podéis imaginar, no hay violencia explícita en la película pero, de todos es sabido, que muchas veces no hace falta enseñar ni una sola gota de sangre para conseguir aterrorizar a los espectadores y esta escena es de esas.  Pero no penséis que esa escena final a la que aludo es lo único terrorífico de la película porque tan inquietante es esta como la de la ceremonia satanista o la de la primera visión del sótano de la mansión de Karloff


Además de los archiconocidos Boris Karloff y Bela Lugosi podemos ver en los créditos de la película otros nombres relevantes. En el papel de Peter Alison, uno de los recién casados  que se ven envueltos en esta trama, vemos a David Manners, quien ya había interpretado papeles similares en Drácula (Tod Browning, 1931) y La Momia (Karl Freund, 1932) pero quien realmente llama la atención es Edgar G. Ullmer, uno de esos artesanos del cine que suplía la falta de medios a golpe de imaginación. Entre los títulos más destacados de este director a reivindicar están Barba Azul (1944), Detour (1945) o El Ser del Planeta X (1951).

A pesar de todos sus fallos, Satanás es una película altamente recomendable que gustará a los amantes del cine de terror de los años 30, a los fans de Karloff y Lugosi y a los que devoran cualquiera de las producciones de la Universal en su época dorada. 

PD: a pesar de compartir título original con The Black Cat (Albert S. Rogell, 1941) y en la que, curiosamente, también trabajó Bela Lugosi, las películas no tienen nada que ver la una con la otra .


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