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lunes, 25 de agosto de 2014

Rebeca (Alfred Hitchcock, 1940)



Cuando me preguntan cuál es mi director favorito casi siempre digo que es Alfred Hitchcock. Me resulta muy difícil quedarme con uno solo pero, globalmente, la carrera del director inglés me parece una de las más redondas. Y si hubo una película determinante en la carrera de Hitchcock esa fue Rebeca.


Maxim de Winter (Laurence Olivier) es un aristócrata inglés que viaja a Montecarlo buscando olvidar la muerte de Rebeca, su esposa. Allí conocerá a una joven de dama de compañía (Joan Fontaine) con la que, tras un fugaz noviazgo, se casará. Ya convertidos en marido y mujer se trasladan a vivir a Manderley, la residencia habitual de Maxim. Allí, la nueva señora de Winter, descubrirá que todo en aquel lugar está impregnado del recuerdo de Rebeca.

Rebeca marcó un antes y un después en la carrera de Alfred Hitchcock porque fue la primera película que rodó en Estados Unidos. Hitchcock llegó a América de la mano de David O. Selznick, el productor de Lo que el Viento se Llevó, y su entrada se produjo por la puerta grande ya que Rebeca se llevó el Oscar a la mejor película. Rebeca es una adaptación de la novela homónima de Daphne du Maurier y esta no será la única que encontraremos en la filmografía de Hitchcock ya que tanto La Posada de Jamaica (1939) como Los Pájaros (1963) estarán basados en escritos de la autora inglesa.


Como ya he comentado en anteriores entradas del blog, tengo una especial predilección por la producción de Hitchcock en los 50 pero eso no quita para que en otras décadas encontremos películas de la talla de Rebeca. Precisamente, en la década en la que vio la luz Rebeca, los 40, encontraremos obras tan recordadas como Sospecha (1941) película por la que Joan Fontaine se llevó su único oscar o La Soga (1948), un prodigio cinematográfico hecho a base de planos secuencia. La misma Rebeca es una de las películas más apreciadas de la filmografía de Hitchcock y, cualquiera que la haya visto, tendrá muy claro el porqué.

Uno de los grandes aciertos de Rebeca es Joan Fontaine. Decir que una actriz nos ofrece una interpretación creíble no debería ser ninguna novedad pero la verdad es que Joan Fontaine va más allá y nos regala una segunda señora de Winter apocada e insegura que siente que nunca podrá estar a la altura de la deslumbrante Rebeca. Pero, hay que reconocer, que, en este caso, el mérito no es sólo de la actriz. Hitchcock era único creando atmósferas y se propuso hacer todo lo posible por crear un ambiente, tanto dentro de la película como fuera de ella, que hiciera palpable todo lo que el personaje de Joan Fontaine tenía que trasmitir. Así, por ejemplo, el rodaje no fue muy fácil para la actriz, quien lo pasó bastante mal por culpa de los desplantes que le hacía Laurence Olivier. Este malestar de Joan Fontaine fue fomentado por Alfred Hitchcock (le dijo que todo el equipo la odiaba) para provocar en ella un estado muy similar al de su personaje. 


Además de grandes interpretaciones, en el cine de Hitchcock hay una serie de constantes que también vamos a ver en esta película como son el consabido giro argumental y las tramas perturbadoras con connotaciones sexuales casi enfermizas. Es cierto que en Rebeca esas connotaciones sexuales no son tan explícitas como en obras posteriores pero no cabe duda que la relación entre la inquietante Danvers (Judith Anderson) y la difunta Rebeca era de lo más insana. La verdad es que no es de extrañar que hayan corrido ríos de tinta sobre Hitchcock y como representaba a las mujeres en el cine porque queda patente que la visión que el director tenía del género femenino estaba muy viciada.

Rebeca es una obra maestra  nacida del talento de uno de los directores más grandes que haya existido nunca. No sólo la recomiendo, es que debería ser obligatorio su visionado para cualquiera que se autodenomine aficionado al cine.


PD: aviso a navegantes. La copia de la película que he visto esta semana es una edición en BD que salió hace un par de años. Desconozco si, desde entonces, han salido otras ediciones pero, si estáis pensando en compraros el BD de Rebeca, informaros bien de qué edición es porque la mía, la de JRB, tiene los subtítulos en castellano desincronizados. Y no es que la desincronización dure un poco, es que es casi media película y el desfase llega a ser tan grande que cuesta seguir la trama si no entiendes inglés. Evidentemente, siempre nos queda verla doblada pero cuando te gastas el dinero en una película esperas que tenga todas sus características intactas.

Edito para añadir un apunte que me han hecho desde el blog Disparatado Treintañero y es que no he comentado la curiosa repercusión que tuvo en España esta película ya que dio nombre a una prenda de vestir, la rebeca, que es la prenda que luce Joan Fontaine en algunos pasajes de la película. El término incluso aparece recogido en el diccionario de la RAE y la definición es la siguiente: chaqueta femenina de punto, sin cuello, abrochada por delante, y cuyo primer botón está, por lo general, a la altura de la garganta. Gracias por recordármelo, Nicolás, que se me había pasado.

2 comentarios:

  1. La curiosidad de la relación entre la prenda de vestir y la película merece la pena comentarla,de ahí que te lo dijera. Es el broche de oro para una entrada completa.

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    1. Totalmente de acuerdo y te lo agradezco mucho porque lo tenía en mente pero luego se me fue el santo al cielo.

      De la bonita relación entre Joan Fontaine y su hermana Olivia de Havilland ya hablaré otro día, porque esas disputas familiares dan casi para entrada propia

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