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jueves, 24 de marzo de 2016

Mis impresiones después de ver Batman v. Superman: el Amanecer de la Justicia



Hay proyectos que dan mucho que hablar desde que se anuncian y uno de los que más ríos de tinta ha hecho correr en los últimos tiempos ha sido este Batman v. Superman. Empezando porque  había ganas de ver si DC podía ponerse al nivel de Marvel , siguiendo porque el  argumento era atractivo y terminando por la polémica elección de Ben Affleck como Batman, los que dedicamos buena parte de nuestro tiempo en redes sociales a hablar de cine, hemos tenidos temas de conversación para rato.


Por eso, no es de extrañar, que muchos tuviéramos marcado con rojo el día del estreno de esta película ya que el hype estaba por las nubes. Y el hype estaba por las nubes porque lo que íbamos sabiendo de la película tenía muy buena pinta, porque el primer tráiler nos emocionó (no tanto el segundo, todo sea dicho) y porque las primeras críticas la ponían muy bien (las primerísimas, luego llegaron los palos). La cuestión, ahora que ya la hemos visto es ¿se han cumplido las expectativas? ¿nos da Batman v. Superman lo que esperábamos? Y ¿sobre todo, merece la pena pasar por caja y verla? Pues no, no y…sí. Al lío.


¿Se han cumplido las expectativas? No, para nada. En los días previos al estreno de la película se veía un ambiente muy receptivo con respecto a esta cinta y ahora lo que se palpa, en general, es decepción. Y no es para menos, porque la película tiene unos errores muy gordos que provocan que los pocos aciertos que se nos presentan pasen casi desapercibidos. Las críticas, mayoritariamente, están siendo demoledoras, tanto que algunas voces ya apuntan que a lo mejor Warner debería replantearse el futuro cinematográfico que tenía previsto para el universo DC. Quizá sea muy exagerado, pero a mí siempre me había parecido que los de Warner se habían subido a la parra demasiado pronto anunciando (y rodando) un puñado de películas que no tenían del todo claro si iban a funcionar. Que sí, que el género vende, que Marvel arrasa y Fox sabe que tiene un filón con X-Men que, seguramente, no soltará muy fácilmente, pero sólo hay que recordar el fallido Spiderman de hace un par de años o Cuatro Fantásticos para saber que, aunque el espectador de blockbusters no tiene un paladar muy exquisito, tonto no es.  De todos modos, todo esto de lo que estamos hablando no son más que castillos en el aire y la respuesta nos la darán, como siempre, las cifras de recaudación.

¿Nos da Batman v. Superman lo que esperábamos? Es evidente que no y los motivos son muchos. De entrada, el principal problema que tiene esta película es su lamentable guión. A lo largo de la cinta hay unos agujeros de guión tremendos y, en muchas ocasiones, no entendemos porque los personajes actúan de la manera que lo hacen. Si a esto le sumamos que nos son pocas las ocasiones en que los personajes manejan datos relevantes para el desarrollo de la trama que parecen haber obtenido por ciencia infusa y que hay un puñado de escenas metidas con calzador que no se sabe si son sueños, si son reales o si son imaginadas, el caos en la historia es brutal. 

Por otro lado, los personajes están muy mal dibujados. Superman sigue en la misma línea que ya vimos en El Hombre de Acero,  así que, si en esa película os convenció con su Kal-El taciturno que busca su lugar en el planeta, en esta encontraréis más de lo mismo. Ben Affleck hace lo que puede y, aunque no deslumbra, cumple dándole tosquedad y madurez a un Batman que acaba erigiéndose como protagonista de la película. Lamentablemente, el que destaca para mal es Jesse Eisenberg como Lex Luthor. En mi opinión, es el personaje peor diseñado y el que protagoniza los momentos más bochornosos de la película. No es que la sombra de Gene Hackman sea alargada o algo así, es que este Lex Luthor no hay por dónde cogerlo. En el caso de Affleck tengo claro que el actor hizo lo que pudo con lo que tenía y que, seguramente, podía habernos ofrecido más (a ver si se confirma en el futuro) pero con Eisenberg no sé qué pensar porque en ningún momento llegamos a creérnoslo.

Otro de los problemas de la película es que peca de ese defecto tan extendido en algunas primeras partes que es el de pretender abrir un montón de frentes sin llegar a profundizar en ninguno.  Con un guión tan inconsistente este error es imperdonable porque a veces tenemos la sensación de ir de un tema a otro de manera totalmente errática y con la sensación de que los guionistas no saben hacia donde vamos. Y el problema en este caso es aún más grande porque dedicarle tanto tiempo a temas casi insustanciales provoca que las dos peleas “gordas” acaben siendo muy poca cosa. Y qué queréis que os diga, la mayoría de los que vamos a ver esta película acudimos a verla con la intención de presenciar una batalla titánica entre dos de los superhéroes más conocidos de todos los tiempos y, no, por desgracia, de eso no vamos a encontrar casi nada.

¿Merece la pena pasar por caja y verla? Aunque os pueda parecer increíble, sí. Sí porque, a pesar de un guión tan pésimo y que la película es algo larga, al final de todo te quedas con la sensación de que estás viendo la primera entrega de una saga y que lo mejor está por llegar (soy de naturaleza optimista, que le vamos a hacer). Y esa sensación, principalmente, la provoca lo que para mí es el gran acierto de la película: Wonder Woman. Gal Gadot está imponente como Diana Prince y se apropia de cada escena en la que aparece, de manera que se convierte en lo mejor de la parte final de la cinta. Me ha dejado una impresión tan buena que, desde aquí, sólo puedo decirle a los creadores que me vayan reservando una entrada para la película de 2017 porque no veo la hora de saber más de este personaje. Lo curioso es que lo de que Wonder Woman deje tan buen sabor de boca se lo debemos única y exclusivamente a la actriz, porque el personaje está mínimamente esbozado y carece de una presentación en condiciones. En esta misma línea también es reseñable la introducción de otros personajes a los que, espero, conoceremos con más profundidad en La Liga de la Justicia.

Otro aspecto que quizá no sea per se un acierto pero que contribuye a no empeorar el resultado final es que Zack Snyder está bastante más comedido de lo que suele ser habitual. Seguimos encontrando constantes de su filmografía como los tonos terrosos, el gusto por dotar a sus personajes de oscuridad y ese aire mesiánico que envuelve, sobre todo, a Superman. También se ve su mano en las escenas de acción pero, en mi opinión, creo que no es el principal responsable de que esta película no funcione como debe.

En resumen, estoy segura que ahora mismo habrá muchas personas cabreadas por culpa de esta película porque la expectación era enorme y la mayoría esperábamos mucho más, pero tengo confianza en que lo mejor está por venir. Creo que Warner ha pecado de precipitación en su intento por emular a Marvel y no se han dado cuenta de que estaban empezando la casa por el tejado así que, aunque han perdido la oportunidad de hacer algo colosal, a lo mejor sólo hay que darles un poco más de tiempo para que salga algo realmente interesante. Veremos.

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