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viernes, 11 de octubre de 2013

Jean Yarbrough (3)



Hoy completamos la tercera parte de la retrospectiva que vengo dedicándole a Jean Yarbrough comentando La loba humana y The Brute man, ambas de 1946. Entre si, estas películas no tienen mucho ver, como analizaremos luego, pero en ambas podemos apreciar un intento por parte del director de hacer algo más “serio ”, dejando de lado el punto cómico y las pocas pretensiones que tenían obras anteriores. En mi opinión, con esto lo único que se consigue es incidir más en el “quiero y no puedo ” constante que es la filmografía de Jean Yarbrough y por ello se pierde el (poco o mucho) atractivo que tenían sus películas.


La loba humana (She-wolf of London) 


Lo primero que nos llama la atención es ver que la película es de la Universal, esa insigne productora que durante los años 30 alumbró algunos de los títulos más importantes del cine de terror de todos los tiempos (Drácula, Frankenstein, La Novia de Frankenstein…). La mala noticia es que la mayoría de las películas que se hicieron en los 40 ni de lejos están a la altura de las que hicieron en los 30 y ese es el caso de la película de Yarbrough. Uno de los pocos títulos de renombre auspiciado por la Universal en los 40 fue El Hombre lobo (1941) y, como era marca de la casa, se intentó repetir el éxito haciendo películas relacionadas con el tema. Y ahí es donde nace She-wolf of London  cinta que es considerada una especie de secuela de El Lobo Humano, película de 1935 y también de la Universal.

En este caso nos encontramos con la historia de una joven heredera que vive atormentada por el miedo a convertirse en una mujer-lobo a causa de la maldición familiar. El hecho de que se produzcan una serie de terribles ataques  en el parque cercano a la mansión familiar no hace más que acrecentar sus temores. Lamentablemente, Yarbrough  muestra sus cartas demasiado pronto y la película es de lo más previsible con lo que ya sólo nos queda esperar al desenlace para que nuestros peores temores se vean confirmados.

Los que esperéis ver una película de hombres-lobo al uso no os molestéis en verla porque no vais a encontrar nada de eso ya que es más bien un drama al estilo de Luz que agoniza (George Cukor, 1944).  Y precisamente ese el problema de la película, Yarbrough era un director limitado, totalmente incapaz de crear una atmósfera mínimamente atractiva sin darle un toque sobrenatural al asunto y, por eso, en el momento en que se descubre todo el pastel, la película cae estrepitosamente.



The Brute Man

El principal atractivo de esta película es ver a Rondo Hatton, el hombre que no necesitaba maquillaje, un “monstruo real”. La realidad es que Rondo Hatton sufría una enfermedad llamada acromegalia que causa un crecimiento desmesurado de las extremidades y la cara. El hecho de tener ese aspecto tan impactante fue lo que provocó que Hatton entrara  en el mundo del cine (antes era periodista) y se especializara en papeles de asesinos y villanos varios. 

En The Brute man (su único papel protagonista) Hatton retoma un personaje que ya había interpretado antes, el del asesino Creeper, a quien vimos como antagonista de Sherlock Holmes en La Perla de la muerte (1945). Lamentablemente, The Brute man fue su última película. Un ataque al corazón se lo llevó dos meses antes de ser estrenada. Para el recuerdo quedará está película que, en cierto modo, puede ser considerada pseudobiográfica ya que la historia de Creeper y de Rondo Hatton tienen ciertos puntos en común.

La película no es nada del otro mundo. Un siniestro personaje llamado Creeper está provocando el pánico en la ciudad al ir cometiendo numerosos asesinatos sin que parezca haber un motivo aparente, pero la verdad es que a Creeper le mueve uno de los motivos más poderosos: la venganza.

Rondo Hatton despunta por encima de un reparto en el que encontramos a Tom Neal, el protagonista de la magnífica Detour, o a Jan Wiley, a quien ya vimos en She-wolf of London.

El tema pseudobiográfico. Rondo Hatton, al igual que el asesino Creeper, no siempre tuvo el mismo aspecto con el que se hizo famoso sino que de joven era un atleta bastante atractivo. Ignoro si el guionista de la película conocía este dato, pero no parece casual que personaje y actor tuviesen tantos puntos en común. A pesar de no ser muy conocido por el público en general, Rondo Hatton no ha sido olvidado e incluso hay unos premios con su nombre, los Rondo awards:

Siempre os dejo el tráiler de la película de la que hablo pero no he encontrado nada decente esta vez, así que os dejo un vídeo homenaje de Rondo Hatton



Y, resumiendo sobre la filmografía de Jean Yarbrough, sinceramente, no veo lugar para él en la lista de los peores directores de toda la historia del cine. Es cierto que no hizo nada del otro mundo y que somos cuatro gatos los que le conocemos, pero el encanto casposillo de The Devil Bat o de The King of the Zombies, rodadas sin pretender ser lo que no eran y supliendo la falta de dinero con la imaginación, son suficientes para que algún friki como yo le dedique unas líneas con la pretensión de que alguien más le conozca y le disfrute.

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