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lunes, 31 de octubre de 2016

Troll hunter (André Øvredal, 2010)



Si sois amantes del cine de terror sabréis que en los últimos años ha habido muchos ejemplos de películas con metraje encontrado o found footage. Son muchas las ventajas que este recurso ofrece y a muchos directores que se adentran en el género pero no tienen un gran presupuesto les viene de maravilla. Y me imagino que eso es lo que pensó André Øvredal, director de Troll hunter.


Los trolls existen y viven en Noruega o al menos eso es lo que afirma el documental que han grabado un grupo de estudiantes. Según los datos que han recabado estos estudiantes, el gobierno es consciente de la existencia de estos seres y trabaja para evitar que la población los descubra pero, lo que hacen ¿será suficiente?


 
Troll hunter es un mockumentary de terror construido a través de un metraje encontrado que toma como punto de partida el folcklore noruego para ofrecernos una cinta entretenida y dinámica que, sin plantear nada nuevo, nos dejará un buen sabor de boca. De entrada, quiero empezar por felicitar al director porque con cuatro duros ha hecho una película que no tiene nada que envidiar a otras cintas similares de mayor presupuesto.

En cuanto a los aspectos positivos, el primero de la lista es la citada referencia al folcklore noruego. Aunque suene disparatado, ese hecho ayuda a darle credibilidad al relato. En este mismo sentido también son muy importantes las interpretaciones amateurs o la cámara en mano, pero el hecho de que el relato sea tan realista es lo que hace que nos creamos lo que estamos viendo. Por supuesto, no me refiero a que los hechos que se nos cuentan sean realistas, me refiero a la manera en que nos lo cuentan. Otro gran acierto lo encontramos en lo referente a los efectos especiales. Ya dijimos antes que tirar de mockumentary o found footage es algo que viene de perlas para que no se dispare mucho el presupuesto de una película. Los trolls no aparecen mucho y, casi siempre, lo hacen de noche con lo que no hacen falta grandes alardes para que tengan un aspecto decente. A pesar de todo, no llegamos a tener la sensación de que los efectos sean de mala calidad, todo lo contrario. En relación con este aspecto, atención al climax de la película porque funciona estupendamente.

Cierto es que Troll Hunter no es una obra maestra y que tiene algún que otro defecto bastante importante y, aunque sus virtudes pesan más, los fallos que encontramos provocan que no estemos ante una producción realmente sobresaliente. Por ejemplo, los personajes son prácticamente planos. No hay evolución, no hay cambios en ellos.  Que sí, que esa es una constante del cine de terror de bajo presupuesto pero lo que en otros casos es casi parte del encanto de la cinta, en esta ocasión acaba convirtiéndose en un lastre, entre otras cosas porque, cuando no hay trolls de por medio, el interés decae. No llegamos a aburrirnos ni mucho menos porque las secuencias de acción están muy bien intercaladas pero el resultado final acaba siendo algo irregular.


Acabamos. ¿Recomiendo Troll hunter? sí, sin dudarlo. No es ninguna maravilla y no es muy novedosa pero la historia y su desarrollo, su toque feista (muy apropiado para este tipo de historias) y las características propias del mockumentary hacen que merezca la pena darle una oportunidad a esta película

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