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sábado, 7 de marzo de 2015

Bela Lugosi Meets a Brooklyn Gorilla (William Beaudine, 1952)



Si algo hemos aprendido gracias a la maravillosa Birdman es lo difícil que resulta para un actor mantenerse en la cresta de la ola con el paso de los años. Cada cual lo asume de diferentes maneras, unos con dignidad, otros con resignación y algunos, como Bela Lugosi, optaron por rodar casi cualquier bodrio que les era ofrecido. Un claro ejemplo es la película que nos ocupa hoy Bela Lugosi Meets a Brooklyn Gorilla.


Duke (Duke Mitchell) y Sammy (Sammy Petrillo) son dos cómicos que, por accidente, acaban en una isla perdida del Pacífico donde son acogidos por una tribu local. Allí conocerán al misterioso Doctor Zabor (Bela Lugosi) un científico obsesionado con todo lo relacionado con la evolución cuyos experimentos acabarán dando un resultado insospechado.


La verdad es que no sé muy bien cómo enfocar esta crítica porque si os cuento poca cosa de ella os va a costar haceros una idea de lo que os vais a encontrar pero, si os la destripo, casi no va a merecer la pena que la veáis así que voy a intentar mantener un equilibrio, cosa que no va a ser nada fácil a la hora de hablar de esta película. Bela Lugosi Meets a Brooklyn Gorilla es una comedia de terror (o algo así) creada para mayor gloria de los artistas Duke Mitchell y Sammy Petrillo en la que Bela Lugosi desempeña un papel que se sabía a la perfección, el de mad doctor. Lo malo es que, como os habéis imaginado Bela Lugosi Meets a Brooklyn Gorilla no funciona ni como comedia ni como película de terror porque, en realidad, no funciona a ningún nivel. 


Y es que el guión es de chiste, pero no de chiste gracioso, no, es un chiste bobo e insustancial que dura poca más de una hora en el que la coherencia brilla por su ausencia desde el primer momento en que empieza la cinta. Ahora es cuando me está costando horrores no empezar a explicar alguna de las incoherencias de la historia pero como he decidido ser buena y no contar demasiado de la historia os daré sólo una pildorita para que os hagáis una idea de lo que os vais a encontrar. Como ya hemos dicho, los dos protagonistas acaban por accidente en una remota isla pero ¿cómo acaban allí estos dos pardillos? Pues bien, resulta que ambos iban en avión pero, por alguna incomprensible razón que jamás comprenderé, se equivocaron al abrir una puerta del avión con tan mala suerte de que era la puerta exterior del mismo y acabaron precipitándose al vacío. Surrealista ¿verdad? Pues toda la película es así.

Intento buscar alguna razón que daros para invitaros a ver esta película pero, quitando su corta duración y que sale Bela Lugosi, no se me ocurre gran cosa. Tengo que decir que el dúo protagonista, sobre todo Sammy Petrillo, es especialmente cargante y que eso de que nos metan hasta en la sopa mini actuaciones para mayor lucimiento de la pareja lo único que provoca es que te den ganas de apagar el televisor pero cuando uno es fan de Bela Lugosi sabe que, quitando sus películas de los años 30, poco más hay que rascar. Ni el hecho de que un hombre se transforme en gorila es suficiente aliciente para verla porque la trama tiene tanto sentido del humor (malo) que el posible toque siniestro que los experimentos de Bela Lugosi puede darle, acaba totalmente diluido. Además, la bucólica isla y la previsible historia de amor entre uno de los protagonistas y una de las lugareñas no ayudan a meterse en atmósfera nunca, de manera que la trama más oscura parece metida con calzador y no llega a satisfacernos en ningún momento.


No me voy a enrollar más porque no merece la pena. Bela Lugosi Meets a Brooklyn Gorilla es una película de lo más boba creada para mayor gloria de dos artistas de variedades con ganas de subir de categoría. Ni el hecho de contar con una de las figuras más grandes que ha dado el cine de terror hace que esta película tenga un interés casi testimonial porque ni en un millón de años se la recomendaría a alguien que no sea un fan acérrimo de la serie B.

PD: No os he dado un dato destacable sobre la película y quizá sea clave para comprender porque esta cinta es tan de lo peor. Duke Mitchell y Sammy Petrillo fueron conocidos por ser imitadores de dos grandes: Dean Martin y Jerry Lewis.

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