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jueves, 24 de julio de 2014

Criadas y Malvadas: guilty en estado puro



En los últimos tiempos he dejado un poco de lado la esencia del blog y ya es hora de remediarlo. Por si no los sabéis, el germen de este espacio fue compartir con mis lectores mis guiltys pleasures y, la verdad, no comparto muchos últimamente. Así que hoy quiero hablaros de una serie guilty como la que más: Criadas y Malvadas.


Criadas y Malvadas es una serie de Lifetime creada por Marc Cherry y producida por, entre otros, Eva Longoria. A los fans de las series os sonarán estos dos nombres porque ambos están vinculados a una de las series más exitosas de la década pasada: Mujeres Desesperadas. Es más, no han sido pocas las voces que nos han vendido Criadas y Malvadas como una especie de reinterpretación de  Mujeres Desesperadas y, aunque tienen un espíritu similar, las diferencias son bastantes.

En Criadas y Malvadas seguimos las andanzas de un grupo de mujeres latinas que trabajan como criadas en Beverly Hills. A través de ellas, conoceremos los secretos más ocultos e inconfesables de las casas en las que trabajan y, de paso, los de ellas mismas, porque en esta serie nadie es lo que parece. A lo largo de los 13 capítulos que dura cada una de las dos temporadas que, por ahora, se han emitido, veremos asesinatos, suicidios, infidelidades y todo tipo de giros de guión tan alocados como inesperados.


En los papeles principales encontraremos a Ana Ortiz (Ugly Betty), Dania Ramírez (Héroes), Roselyn Sánchez (Sin Rastro), Judy Reyes (Scrubs) y Edy Ganem, quienes interpretan los roles de las criadas que, a través de la amistad que les une, articulan la trama. Otros de los actores a los que podremos ver serán Susan Lucci (All my Children), Grant Show (Melrose Place) o Drew Van Acker (Pequeñas Mentirosas).

A grandes rasgos, Criadas y Malvadas toma de Mujeres Desesperadas la idea de que en todas las casas se cuecen habas (y qué habas) pero lo lleva hasta extremos casi grotescos, ofreciendo situaciones surrealistas dignas de cualquier culebrón sudamericano. Y ahí es donde entramos en el terreno de los guiltys. La serie es bastante mala, los guiones son delirantes y las interpretaciones son  forzadas (algunas casi histriónicas) pero te engancha, te engancha de manera tonta y adictiva porque quieres ver hasta dónde son capaces de llegar los guionistas.


Yo reconozco que este tipo de series me encantan aunque soy plenamente consciente de que calidad, más bien poca. Todos los años descubro alguna serie loca, mala y, sobre todo, divertida, que devoro sin compasión porque cada final de capítulo me deja con ganas de más. Son series que nunca calificarías con buena nota y, posiblemente, no se la recomendarías a casi nadie porque te da vergüenza reconocer que ves “eso” pero, con esto pasa como con la comida basura. Sabes que no te conviene, sabes que no la necesitas pero disfrutas tanto comiéndola, que es imposible no caer en la tentación de vez en cuando. 

Advertencia, a día de hoy no sabemos si la serie va a ser renovada por una tercera temporada o no. La verdad es que sería una auténtica faena porque el final de temporada ha sido de esos que te dejan con el corazón en un puño pero, la verdad, es que la audiencia no está respaldando a la serie así que habrá que estar atentos a lo que decide Lifetime en los próximos meses.

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