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domingo, 16 de marzo de 2014

Ocho Apellidos Vascos (Emilio Martínez- Lázaro, 2014)

Dejadme que empiece diciendo una cosa: pero qué malos son los prejuicios. Tengo bastantes prejuicios en contra de la comedia española porque, en general, me parece rancia y con una propensión a lo soez heredada del landismo. Sí, alguno me leerá y pensará que estoy diciendo una barbaridad porque seguro que hay muchos títulos recientes que no son así y no lo dudo. La cuestión es que, por culpa de los dichosos prejuicios, consumo muy poco cine español y no es habitual que salga satisfecha de una sala de proyección tras ver una película patria, pero ha tenido que llegar el señor Emilio Martínez-Lázaro (Amo tu Cama Rica, El Otro Lado de la Cama) para hacer que hoy me trague mis palabras.


Cuando Rafa (Dani Rovira), sevillano adicto a la gomina, se enamora de Amaia (Clara Lago), una vasca de armas tomar, no tiene el más mínimo reparo en recorrer media España para plantarse en el País Vasco e ir en su busca. Poco se puede imaginar este hincha del Betis que por amor se hace  de todo, incluso hacerse pasar por vasco...



El argumento  de Ocho Apellidos Vascos toma como punto de partida el esquema de comedia romántica boba en la que chico conoce chica, chico se enamora de chica y chico hace todo tipo de locuras por conquistarla. Pero la gracia es que los protagonistas de esta historia de amor son un andaluz y una vasca que son dignos representantes de los estereotipos que se suelen tener sobre los habitantes de estas regiones. Vamos, que él es el típico señorito andaluz, adicto a la fiesta, al fino y a las mujeres y ella la típica vasca, borde e independentista.


Hay una línea muy fina entre "humor" y "burla" así que es muy posible que haya gente que se sienta ofendida por la manera en que se pinta a andaluces o vascos. En mi opinión, los estereotiopos están llevados tan al límite que es imposible creer que alguien pretende algo que no sea reirse de nosotros mismos, pero ya sabemos que esto del humor es muy relativo siempre.


La película va creciendo a cada instante, pero cuando llegamos al momento de los enredos surrealistas (tan típicos en este género) es cuando realmente alcanza sus mejores cotas. Desde el momento en el que aparece en escena Karra Elejalde (Koldo, el padre de Amaia) y el personaje de Dani Rovira se presenta ante él como Antxon, el novio de Amaia, simpatizante de la izquierda abertzale, es cuando se suceden una serie de gags que ya quisieran para si otras películas españolas que se nos han vendido como la comedia del año.



La parte final es la más floja, quizá porque es en la que se ve más la sombra de la comedia romántica al uso pero, sinceramente, hay momentos tan divertidos en la parte central que no puedo por menos que ser indulgente con la película y darle como mínimo el aprobado.

Quiero hacer una mención especial, por su valentía, a Borja Cobeaga y a Diego San José, los guionistas de la película. No es muy común encontrarse una película que toque el tema del conflicto vasco desde un punto de vista cómico y seguro que habrá gente que considere que se trata este tema con demasiada frivolidad. Dios me libre a mí de decirle a las víctimas como deben afrontar su dolor, pero a los que, por suerte, no nos ha tocado vivir de cerca esto, creo que nos viene muy bien poder reirnos de todo ello. Mejor el humor que el amarillismo, creo yo.


2 comentarios:

  1. Teníamos pensado ir a verla. Ahora, después de tu recomendación, con más ganas. A la vuelta te contamos :)

    Un saludo

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    Respuestas
    1. Espero que os guste, ya me contaréis qué tal :)

      Un abrazo para los dos

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