jueves, 31 de diciembre de 2015

Mar de Plástico, el nuevo intento de la ficción española por hacer algo distinto.



Dicen que la televisión vive una época dorada y, la verdad, es que llevamos unos años en los que la pequeña pantalla nos da muchas alegrías. Por desgracia, la inmensa mayoría de esas alegrías nos llegan de otros países ya que, excepto contadas excepciones, la ficción patria sigue teniendo un nivel muy flojo. Hoy toca hablar de una serie que, de entrada, parecía ser algo distinta al resto pero que ha acabado cayendo en los mismos errores de siempre. Empezamos.


Mar de Plástico es la historia de la investigación de un asesinato. Mientras se desarrolla la búsqueda del asesino iremos descubriendo que en el pueblo de Campoamargo, el lugar en el que se desarrolla la acción, todo el mundo es sospechoso y, sobre todo, todos tienen algo que ocultar. Hasta aquí, como veis, es un whodunit (¿quién lo hizo?) de libro así que ¿qué ha hecho que esta serie pareciera diferente?

Tengo que reconocer mi debilidad por este tipo de series, whodunit que cae en mis manos, whodunit que me trago pero, en este caso es que, además, daba la sensación de que los creadores habían decidido tomarse en serio el producto que tenían entre manos. Y sí, se ve un interés en darle un contenido formal a la serie y se le da al entorno en el que se desarrolla la acción un papel protagonista del mismo modo que se hizo en joyas televisivas  de la talla de True Detective (la primera temporada, claro) o Broadchurch, sin embargo, aunque el paquete parece otro, el contenido es el mismo.
Antes de darle cera a la serie voy a decir que no todo es malo. En primer lugar, está lo que ya he comentado en relación al entorno. La acción se desarrolla en un pueblo del sur de España, uno de esos lugares plagados de invernaderos y el peculiar paisaje que conforman estas edificaciones tiene una presencia casi constante. Esa presencia, unida a la aridez del paisaje y el calor sofocante que siempre parece hacer, contribuye a la creación de una atmosfera agobiante. Y esta atmosfera lo que hace es aumentar la angustia que ya de por sí produce una investigación de asesinato tan complicada. En segundo lugar, todo lo que se refiere al asesinato y a su resolución está bastante bien articulado. No es perfecto y hay unos cuantos flecos sueltos pero la identidad del asesino y sus motivaciones son lo suficientemente consistentes como para que el espectador quede satisfecho con la resolución del caso. Y en tercer lugar…pues no, no hay “en tercer lugar”.

Las cosas como son, pero no hay mucho más que decir en cuanto a las cosas buenas de Mar de Plástico porque, por desgracia, son más sus defectos que sus cualidades. Vamos a empezar por lo que más destaca para mal, su elenco actoral.  Si echamos un vistazo a los nombres del reparto vemos que comparten serie actores bastante conocidos con rostros totalmente nuevos. Entre los conocidos destaca para mal Rodolfo Sancho, quien o bien nos engañó en El Ministerio del Tiempo o bien no estaba nada motivado con esta serie y, para bien, destacan Pedro Casablanc y Patrick Criado, quienes, además, van a protagonizar algunas de las escenas más destacables de la serie. Mención aparte merece Jesús Castro, ese chico al que lo único que le puedo decir es que nos haga un favor a todos y se busque un buen profesor de interpretación ya. En realidad, si me apuráis, ese mismo consejo se lo daría a la inmensa mayoría de intérpretes de esta serie porque el nivel es lamentable. 

Y eso nos lleva a algo que ha sido una constante en los productos televisivos españoles: poner por delante una cara bonita antes que el talento. Supongo que, en este caso, quejarse sirve de poco ya que sí se lleva haciendo desde hace tanto tiempo es porque es lo que demanda el público pero lo que tiene que tener todo el mundo claro es que con esas concesiones es imposible ofrecer productos de calidad.
A este bajo nivel de actuación le tenemos que añadir, también, que lo de “menos es más” es un concepto que no existe en la televisión española, ya que nos encontramos con una serie que, planificada con mejor criterio, hubiera funcionado estupendamente como miniserie. Es cierto que sólo han sido 13 capítulos y que duraban poco más de una hora pero la cantidad de subtramas de carácter romántico que se han ido abriendo a lo largo de la serie han hecho que, por momentos, se haya hecho eterna. En realidad, a medida que pasaban las semanas, la sensación de que la acción sólo avanzaba mediante cliffhangers al final del capítulo cada vez era mayor, ya que durante el resto del capítulo parecía que lo único que veíamos eran las ridículas andanzas sentimentales de la repelente pandilla de adolescentes del pueblo. 

Como veis, no es que haya quedado muy conforme con la serie. No voy a decir que me haya decepcionado porque, a pesar de que había cosillas que me hacían tener esperanza, soy muy escéptica con la ficción televisiva española y no me hago nunca muchas ilusiones. Sin embargo, creo que se podía haber sacado mucho más de lo que nos ha ofrecido y, teniendo en cuenta que tal y como ha terminado la serie todo apunta a que va a haber una segunda temporada, miedo me da lo que va a pasar en la próxima entrega.

PD: no he comentado nada sobre lo de la cutrez de los acentos andaluces o la manía de tener que meter (innecesarias) escenas de sexo escandalosas per se ya que no considero que se cuenten entre los pecados capitales de la serie pero, estos y otros errores, han ayudado a que mi percepción general de la serie sea de lo más pobre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario