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viernes, 27 de junio de 2014

Robocroc (Arthur Sinclair, 2013)

Los amantes de la caspa hemos encontrado un filón en los últimos años en la televisiva SyFy. Este canal se ha especializado en la producción y emisión de telefilms de bajo coste abundando las monster movies de delirantes argumentos entre las que destaca la celebérrima Sharknado. La película que ocupa esta entrada se engloba dentro de ese subgénero protagonizado por animales, ya de por si mortíferos, que sufren algún tipo de mutación que los hace aun más letales.

El caos se desata en un parque acuático cuando un cocodrilo es infectado por una nanotecnología que lo convierte en una robótica máquina de matar.





Robocroc cumple con creces lo que se espera de este tipo de películas: argumento alocado y sin sentido, efectos especiales malos con ganas e interpretaciones algo penosas. Lo que pasa es que es bastante aburrida y los 80 minutos de metraje acaban haciéndose algo pesados.


En el lado positivo está la presencia de un par de rostros bastante conocidos. Por un lado está Corin Nemec, quien en los últimos años se está convirtiendo en un habitual de la ciencia-ficción de bajo presupuesto con títulos como Mosquitoman, Sand Sharks o Jurassic Attack y por otro, y sobre todo, Dee Wallace, un rostro habitual en los 80 gracias a títulos como E.T., El Extraterrestre, Aullidos o Cujo. Ambos son antagonistas en el film, Nemec como el típico anti-héroe que se crece ante las adversidades y Wallace como una especie de mad doctor que conspira para evitar que maten al cocodrilo mutante. Otro punto positivo es la presencia de una escena que va camino de ser un clásico en este tipo de producciones, aquella en la que el animal protagonista salta fuera del agua y ataca un avión o un helicoptero. Hasta la fecha no he visto ninguna que supere la mítica escena del avion de Mega Shark Versus Giant Octopus pero siempre son de agradecer los distintos intentos.

En el lado negativo, todo lo demás. La película es tremendamente aburrida e incoherente. Encima es evidente que, como hacia la mitad del metraje las ideas estaban agotadas, la trama fue absurdamente estirada para cumplir con el minutaje previsto. También hay que tener en cuenta que no estamos ante una obra de arte y ensayo y que en este tipo de películas hay lo que hay, pero que menos que darle un poco de alegría a la cinta ¿no?

¿Recomendable? sí, pero para ponerla de fondo en la sobremesa del domingo, como mucho. Dee Wallace, quien te ha visto quien te ve.

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