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martes, 3 de junio de 2014

Pirañas Asesinas-Voracidad (Antonio Margheriti, 1979)

Antonio Margheriti (o Anthony M. Dawson) fue un director de referencia en el cine de serie B y fantástico italiano con títulos como Danza macabra, Virus o Yor, el cazador que vino del futuro. Poseedor de una capacidad de recursos que no tienen nada que envidiarle a los desplegados por gente como Roger Corman, Margheriti trabajó con figuras de la talla de Lee Van Cleef, Claude Rains, Klaus Kinski o Barbara Steele, y, precisamente, una de sus películas con más rostros conocidos por Kilometro cuadrado es la que protagoniza esta entrada.




En una paradisiaca y remota zona de Brasil, una banda de criminales roban unas valiosas esmeraldas. Para evitar ser descubiertos, arrojan las gemas a un lago cercano para ir a recuperarlas más adelante. Lo que desconocen es que las aguas de ese lago esconden un temible secreto: es el hogar de un grupo de voraces pirañas.


 

Teniendo en cuenta que la película es de 1979 es casi inevitable no pensar que el principal antecedente de esta película es Piraña (Joe Dante, 1978)  aunque, en palabras del propio Margheriti, este hecho es inexacto. La cuestión es que es bastante curioso que en un lapso de tiempo tan corto se rueden dos películas con el mismo leiv motiv pero también hay que pensar que desde que en 1975 Spielberg rodó Tiburón se produjo una proliferación de este tipo de cintas en las que un animal acuático se pone las botas a costa de carne humana.

El principal atractivo del film es su plantel de actores, entre los que encontramos  a Lee Majors (El Hombre de los Seis Millones de Dólares), Karen Black (Easy Rider), Marisa Berenson (Barry Lyndon), Margaux Hemingway (Lipstick) o James Franciscus (Regreso al Planeta de los Simios) que hacen todo lo posible por salvar los muebles a pesar de un guión que hace aguas por todas partes. Y es una pena porque tiene de todo: robos, amor, pirañas muertas de hambre, huracanes e incluso explosiones. Más no se puede pedir a una película que dura poco más de hora y media.

A pesar de ser una monster movie no esperéis ver mucha sangre ya que, excepto en contados momentos, el cineasta apenas se recrea en los momentos en que las pirañas atacan. También hay que destacar los efectos especiales, se nota que son artesanales (a veces las maquetas cantas un montón) pero funcionan muy bien.

A destacar la parte final, en la que una tormenta tropical viene a complicar más la situación provocando que los protagonistas queden atrapados en un barco rodeados de las pirañas. Una pena que no haya más momentos como esos.



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